sábado, 20 de diciembre de 2008
Ayer nos tocaba control de peso.
Me levanté bastante nerviosa y con un tic en el ojo. Me imaginaba lo peor, después de tres días sin comer la báscula me daba un miedo atroz.
Lo desnudo en la camilla y le miré detenidamente sus bracitos, por primera vez en estos meses me parecieron muy delgados, nunca los había visto como ayer y no lloré porque me contuve, aun me quedaban algo de fuerzas... entra la pediatra a ver el informe de urgencias y la enfermera lo pesa sin decirme nada... continuamos un rato hablando, mientras la pediatra lo ausculta, me dice que sigue con pitos y despotrica un poco contra los de urgencias por haber tardado un día en darse cuenta del moco en el pulmón... lo empiezo a vestir y me acuerdo, ¿cuánto pesa?... 4.780... bien!!!! todos los fantasmas se disiparon, en un solo día comiendo había engordado y recuperado lo perdido (el miércoles había perdido otros 30...) que alivio!
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